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A menudo tiende a asociarse la figura de Atón como invención exclusiva de Amenhotep IV / Akhenatón. Sin embargo, esta afirmación dista mucho de ser cierta, pues ni Atón fue una idea concebida primigeniamente por dicho faraón, ni su “herejía” religiosa se produjo de forma súbita; todo lo contrario, el joven Amenhotep se nutrió del progresivo aumento de la tradición solar en su familia que representaron su abuelo Tutmosis IV y su padre Amenhotep III principalmente. Con respecto al término Atón, era el concepto empleado por los antiguos egipcios para referirse al disco solar y sus rayos. No obstante, fue en los reinados de estos dos reyes cuando comenzó a adorarse a Atón como una divinidad.

Tutmosis IV (1400-1390 a.C.) era hijo del faraón Amenhotep II (1425-1400 a.C.) (Parra, 2013, 152) y de una de sus esposas secundarias, Tiaa. Este hecho, junto a la existencia de numerosos hermanos mayores, le dificultaba las posibilidades de acceder al trono. Es en este punto donde entra en juego la llamada “Estela del sueño”. Esta es un gran bloque de granito de Asuán descubierto en 1817 (Lull, 2006, 313) situada a los pies de la Gran Esfinge de Guiza que narra la llegada al trono del joven príncipe. En ella se menciona el sueño que Tutmosis tuvo al dormir a los pies de esta, prometiéndole el trono egipcio si la desenterraba de las arenas que ocultaban la mayor parte de su imagen en aquella época.

Durante el Reino Nuevo, los egipcios conocían a la Esfinge como Hwr , nombre al que podía seguir el compuesto Hwr m 3ht “Horus en el Horizonte”, es decir, para los egipcios del Reino Nuevo la Esfinge constituía una representación del dios solar Horus. Otro de los nombres que recibía era el de Khepri (dios solar de la mañana) . Pero estos nombres no eran las únicas connotaciones solares que poseía la Esfinge. En el plano de la escritura jeroglífica, la palabra “Horizonte” ( 3ht ) se escribe con un disco solar entre dos colinas. Ahora bien, este hecho resulta más curioso si observamos la Esfinge desde el sureste, pues, como dice el egiptólogo J. Lull: “nos la encontraríamos visualmente entre las pirámides de Khufu y Khafra, es decir, como el disco solar (Esfinge) entre las colinas (pirámides)” (Lull, 2006, 315).

Articulo: Jose Luis Azorín Navarro

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