Para adentrarnos en el personaje de Ankhesenpaaton, debemos conocer en primer lugar el complicado contexto histórico en el que nació.

Esta misteriosa mujer nació al final de la dinastía XVIII, una de las tres que forman el Imperio Nuevo egipcio. Era una época convulsa, con grandes cambios, desorden, descontentos, crisis y conspiraciones. Una época tan atrayente como desconocida: la actualmente llamada “Época de Amarna”.

Esta etapa marcó un antes y un después en toda la historia de Egipto, a nivel económico, político, administrativo y religioso, en la que un faraón, Amenhotep IV, Akhenatón, destinó todo su esfuerzo a crear el culto a un dios único, dejando de lado el culto a los dioses ancestrales de su sociedad. Esto supuso la pérdida de poder del muy poderoso clero de Amón, el cambio de la capital del Imperio a una ciudad recién creada en una zona hostil y desértica, a la que llamaron Akhetatón, y la presencia de consejeros de inexpertos allegados al faraón. Todos estos cambios también dejaron su huella en las representaciones artísticas del momento.

Pero volviendo a nuestra reina, Ankhesenpaatón fue uno de los personajes desconocidos pero apasionantes de esta Época Amarniana. Observaréis que en el presente artículo, utilizo en números ocasiones las palabras “probablemente”, “se especula”, y otras expresiones parecidas, debido al gran desconocimiento existente sobre este personaje, para el que la mayoría de los datos no dejan de ser hipótesis, unas más lógicas que otras.

Fue la tercera de las seis hijas que Akhenaton tuvo con su esposa Nefertiti. Su nacimiento se sitúa probablemente en Tebas, entre el quinto y sexto año del reinado de su padre, ya que la familia real se trasladó a la ciudad de Akhetaton en el sexto año del reinado. Le pusieron por nombre Ajkhesenpaaton, “la que vive por Atón”.

Es de la única hija de Nefertiti de la que se conoce el nombre de su nodriza, tal y como reza un bloque expuesto en el Metropolitan Museum de Nueva York, y de la que se dice: “La nodriza de la hija del rey Ankhesenpaaton, Tia.”

Algunos de sus títulos fueron: Princesa Heredera, Grande de Alabanzas, Dulce de Amor, Señora de las Dos Tierras, Esposa del Gran Rey, señora del Alto y Bajo Egipto. Aunque también se lee en algunos monumentos de Amarna: Hija del Rey ,de su cuerpo, su amada Ankhsenpaaton, nacida de la Esposa Real, su amada, Señora de las Dos tierras.

Se especula con que su padre la pudo tomar como esposa tras la desaparición de Nefertiti de la vida política, aunque no existen pruebas claras que lo confirmen. Se habla incluso de una Ankhesenamón Tasherit, que pudo ser hija de Ankhesenpaaton y de su padre, Akhenaton.

Artículo: Marta Pérez Torres

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