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Hoy os quiero presentar a una mujer, que desde que la conocí, se ha convertido en una gran amiga mía, es Técnico Superior en Anatomía Patológica y Directora del Instituto de Estudios Científicos en Momias, Mercedes González, muchas gracias por charlar con nosotros.

Vamos a ver Mercedes, ¿en qué consiste exactamente tu trabajo?

Independientemente de que soy Técnico Superior en Anatomía Patológica, hago estudios de histologías en momias pero principalmente mi trabajo consiste en la conservación preventiva de restos momificados, independientemente de la cultura a la que hayan pertenecido, o que sean momias animales o momias humanas.

¿Y qué es exactamente la prueba del carbono 14?

Pues mira nosotros utilizamos la prueba del carbono 14 cuando tenemos que datar algún resto momificado e incluso óseo porque  también trabajamos con restos óseos, entonces dependiendo de la antigüedad que pensemos que puede tener, utilizamos el carbono 14 o no. En el caso de que sean restos recientes, la datación por carbono 14 suele ser bastante errónea, entonces, nosotros lo utilizamos en las momias y en los huesos igual que se utiliza para datar una cerámica o un instrumento de metal, simplemente para saber en qué época fue realizado el objeto.

 Mercedes, ¿cómo te empezaste a interesar por las momias?

Bueno pues mira, esto es largo de contar porque nos tenemos que remontar en el tiempo medio siglo, concretamente yo empecé a los 7 años, los domingos cuando iba a misa en la iglesia de los Jesuitas en la calle Serrano, había dentro de un sarcófago de piedra de color rosado, y este tenía una pequeña ventana a través de la cual se veía el cuerpo de una persona, concretamente era el padre José María Rubio, y a mí me llamaba la atención que se conservase tan bien.

Con el paso del tiempo me he dado cuenta que aquello es una máscara de cera y de conservación nada de nada, pero bueno, eso me dio pie a interesarme que es lo que pasaba cuando una persona fallecía, y tuve la gran suerte de tener un vecino maravilloso que era médico que le encantaban estos temas, y tuvo la santa paciencia de contestar de una forma adecuada para una niña de 7, 8 o 9 años, a todas las preguntas que yo le hacía sobre que pasaba cuando sobrevenía la muerte, y después ,ya que estábamos, me empezó a enseñar que hay una serie de fenómenos que impiden que todos esos procesos de descomposición cadavérica se lleven a cabo y ahí tuve mi primer contacto, evidentemente, con las momias egipcias, y de ahí pasé a estudiar otras momias porque, evidentemente, nos encontramos momias, ya sean naturales o intencionadas por todo el mundo, y así fueron mis comienzos y desde entonces sigo practicando y estudiando todo lo que puedo.

Artículo: Marian Romero Gil

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