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Egipto está aún muy lejos de confirmar la posible existencia de cámaras ocultas en la tumba de Tutankamón. Así lo ha anunciado este viernes el equipo de expertos que desde la víspera ha efectuado hasta 40 escaneados en cinco niveles distintos durante más de diez horas. Nuevas pruebas de radar se realizarán a finales de abril desde el exterior del enterramiento en busca de certezas. “No estamos buscando cámaras ocultas. Estamos buscando la realidad y la verdad. Tenemos hipótesis y estamos estudiándolas y solo después hablaremos de resultados concretos y tangibles”, ha declarado el ministro de Antigüedades egipcio, Jaled el Anani, ante la comitiva de periodistas que se ha citado en los alrededores de la tumba de Tutankamón, en el Valle de los Reyes.

Visiblemente cansado, el egiptólogo británico Nicholas Reeves no ha modificado un ápice la teoría que divulgó el pasado estío apuntando a la existencia de dos cámaras ocultas tras los muros norte y oeste de la cámara funeraria del faraón niño. “Hemos trabajado durante las últimas 10 horas en la tumba de Tutankamon. He dormido un par de horas en las últimas 48. Así que perdonen si hay alguna incoherencia en mis palabras”, ha señalado el académico durante su breve intervención.

“Los resultados -ha detallado Reeves- no son aún concluyentes pero mantengo que la tumba de Tutankamón podría tener cámaras ocultas tras las paredes norte y oeste con elementos aún sin explorar. En la oeste habría un almacén de la época de Tutankamón y en el norte el espacio oculto podría corresponder a la cámara funeraria de Nefertiti. Eso explicaría el hecho de que el enterramiento no fuera hecho para Tutankamon sino que su cámara funeraria y anexos sería simplemente las estancias exteriores de una tumba de mayores proporciones”.

Los resultados del escaneado con radar digital al que ha sido sometida la tumba -efectuado por un equipo de dos expertos estadounidenses del National Geographic y dos egipcios- serán ahora procesados por tres equipos diferentes encargados del análisis 3D. “Hemos realizado hasta 40 escaneados con dos antenas de radar diferentes, de 400 y 900 megahercios, para tratar de saber lo que hay detrás de estas paredes. Hemos reunido una gran cantidad de datos que van a ser analizados por tres diferentes equipos. No queremos confiar los datos a una sola persona o equipo”, ha indicado Yaser el Shayeb, doctor en mecánica de rocas de la Universidad de El Cairo y uno de los expertos egipcios del proyecto.

El radar que ha auscultado la tumba en las últimas horas permite internarse en el muro hasta los 4 metros de profundidad y proporciona mayor resolución que el estudio anterior, firmado por el japonés Hirokatsu Watanabe. “De momento, sabemos que hay ciertas anomalías pero no puedo decir más que eso. Vemos cosas pero no están realmente claras. Por eso hemos decidido continuar las pruebas. Tendremos a final de mes otro radar que será vertical. Se colocará en la colina donde está excavada la tumba y es capaz de alcanzar los 40 metros de profundidad. Esperamos poder confirmar lo que se observa desde dentro del enterramiento para completar toda la fotografía”, ha agregado el académico, quien también ha aseverado que, aparte de estos exámenes, “se está llevando a cabo muchos trabajos científicos adicionales”.

Hace dos semanas Egipto anunció la presencia de materiales “orgánicos y metálicos”, que podrían indicar “la existencia de elementos arqueológicos difíciles de cuantificar en estos momentos”. Las diferencias de temperatura detectadas coincidían con la tesis de Reeves. Sin embargo, la lenta y dosificada búsqueda de lo que algunos ya han bautizado “el hallazgo del siglo” ha despertado recelos en la comunidad científica. En una entrevista, el ex ministro de Antigüedades Zahi Hawass calificó de “estupidez” los nuevos exámenes de la tumba de Tutankamón.

Artículo: Francisco Carrión

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