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Mediante diplomacia y acciones legales, medio millar de piezas arqueológicas sacadas de contrabando de Egipto han sido repatriadas en los últimos dos años. Su largo viaje de ida y vuelta concluye ahora con una exposición.

Sarcófagos faraónicos, relieves, monedas, joyas y hasta un esqueleto y una pieza del mimbar (púlpito) de una mezquita vieron hoy la luz por primera vez en el Museo Egipcio de El Cairo, en la muestra temporal “Objetos recuperados: 2014-2015”. De las cerca de 500 piezas recuperadas en este periodo, la exposición alberga un total de 198, en su mayoría procedentes de Francia, Alemania y Estados Unidos.

Muchas fueron identificadas antes de que salieran a la venta en las casas de subastas, pero su periplo no terminó aquí, según explicó a Efe el director del departamento de Recuperación del Ministerio de Antigüedades, Shaaban Abdel Gawad.

Abdel Gawad relató largas negociaciones y procesos legales para lograr la colaboración de esos países y demostrar tanto el origen egipcio de las piezas como su salida ilegal, que en algunos casos ocurrió durante la revolución de 2011 y, en otros, años antes.

“Ahora estamos trabajando sobre el total de antigüedades, desde piezas de arte islámico a otras del Egipto Antiguo, coptas y también modernas”, agregó.

El Ministerio de Antigüedades, en colaboración con el de Exteriores, vigila las casas de subastas en todo el mundo para ver qué piezas egipcias tienen en su catálogo y frenar el proceso de venta de aquellas que sean robadas. La recuperación de los objetos se logra de tres formas: con un fallo judicial, como es el caso de algunos recuperados de Francia, Dinamarca y Reino Unido, mediante negociación, y por entregas voluntarias.

La lacra del contrabando de antigüedades no es nueva en Egipto, pero se incrementó en los últimos años de inestabilidad política y de seguridad, principalmente en momentos de disturbios y de ausencia de las fuerzas de seguridad como la revolución de 2011, que derrocó a Hosni Mubarak.

La subdirectora del Museo Egipcio para Asuntos de Colecciones, Sabah Abdel Rasek, explicó a Efe que durante la revolución fueron robadas numerosas piezas de los almacenes de las zonas arqueológicas de Saqara y Qantara.

Tres de ellas se exhiben ahora en la exposición, según Abdel Rasek, que destacó como una de las piezas más importantes de la muestra un relieve del rey Seti I de la XIX dinastía. El faraón aparece representado frente a la diosa Hator y por sus inscripciones jeroglíficas los expertos han deducido que procede de las excavaciones efectuadas cerca de la ciudad de Asiut.

Este relieve fue repatriado de Londres en 2015, como también se hizo con otro que representa al dios Amón y que se encontraba en el famoso templo de Karnak, en la ciudad monumental de Luxor.

De los diecisiete objetos recuperados de Reino Unido, seis fueron detectados en el catálogo de la casa de subastas Christie’s, según los organizadores de la muestra. Estos objetos se exhiben junto a otros repatriados de Estados Unidos en 2015, como dos sarcófagos faraónicos del Periodo Tardío que pertenecen a la llamada mujer de la casa Shesep Amun Tay Es Heret.

El sarcófago fue encontrado en un garaje de Brooklyn, en Nueva York, en septiembre de 2009, después de haber sido sacado de contrabando desde Emiratos Árabes Unidos.

La subdirectora del Museo Egipcio hizo hincapié en que también hay objetos islámicos, como ocho piezas de ébano y marfil repatriadas de Dinamarca que forman parte del mimbar de la mezquita cairota de Ganim el Bahlawan.

Estas piezas, de la época mameluca, fueron robadas en 2008 y encontradas en un paquete enviado por correo en Copenhague. Un fallo de la justicia permitió su recuperación en 2014.

La muestra también incluye un esqueleto del año 35.000 a.C., el segundo más antiguo descubierto en Egipto, que fue hallado en la zona de Nazlet Jater por una misión belga en 1980 y trasladado a Bélgica para su estudio. Todas estas antigüedades, que han sido restauradas antes de ser exhibidas, tendrán sus dos meses de gloria en la actual exposición, para luego quedar a buen recaudo en otros museos y sitios arqueológicos, con la esperanza de que nunca vuelvan a ser robadas.

Artículo: EFE