Sistema de medidas egipcio: Bases teóricas para su estudio

Este artículo forma parte de la investigación global sobre Metrología Histórica que venimos desarrollando en solitario desde el año 2011, tras nuestro descubrimiento del Canon original. Nuestro objetivo es sentar unas bases teóricas para el estudio del sistema de medidas egipcio.

El sistema de medidas egipcio ha sido abordado por diferentes autores a lo largo de la Historia, tanto de forma general como en ciertos aspectos específicos relacionados con la Arquitectura. Podríamos señalar así el estudio del sistema de medidas egipcio en general; el estudio del canon egipcio; el estudio de los patrones de medida; el estudio de la arquitectura en general; el estudio de edificios en particular (templos, pirámides y otros); y otros muchos aspectos. Sin embargo, bajo nuestro punto de vista, sigue quedando mucho por decir sobre el sistema de medidas egipcio (o, mejor, antiguo).

El objetivo de este artículo es presentar unas bases teóricas simples para estudiar todos esos aspectos arriba indicados dentro de un marco global.

Un sistema de medidas es un conjunto de medidas completo, organizado y coherente que consta de una unidad central y toda una serie de unidades inferiores y superiores. Este conjunto generalmente incluye unidades de longitud, área, volumen, peso y similares, si bien en este artículo en particular nos centraremos únicamente en las unidades de longitud.

Al ser una creación social, un sistema de medidas normalmente aparece explicado por escrito (textos) y aparece grabado en objetos físicos graduados (patrones) que sirven como referencia.

Artículo: Luis Castaño Sánchez

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Mahierpri, el joven guerrero

Mahierpri fue un personaje que vivió alrededor del año 1.450 a.C., durante la XVIII Dinastía, en el Imperio Nuevo.

No se sabe exactamente durante que reinado sirvió, apareciendo una pieza de lino de su tumba con el nombre de Hatshepsut. Pero también se baraja la posibilidad de que viviera en la época de Thutmés III, Amenhotep II o Thutmés IV. La mayoría de historiadores se inclinan que formaría parte de la corte de Thutmés IV.

Su nombre significa “El León sobre los campos de batalla”, por lo que, unido al descubrimiento de arco y flechas con punta de pedernal en su tumba, nos hace pensar que fue un guerrero, un funcionario militar. También nos hace pensar en que era muy allegado al rey, el hecho de que su tumba estuviera en el Valle de los Reyes y tuviera un rico ajuar funerario.

Dicha tumba fue hallada casi intacta en 1899 por el arqueólogo Víctor Loret. Digo casi intacta, porque, a pesar de que se encontraron intactos los sarcófagos con la momia, y varios objetos de su ajuar, existían muestras de robos a lo largo de su historia.

Los registros que en su día se llevaron a cabo son escasos y pobres, lo que no nos deja hacernos una idea de la disposición de los objetos encontrados en ella, ni siquiera de cuáles fueron los encontrados, pues no hay un inventario riguroso.

Esta tumba, llamada la KV 36, tanto por su calidad como la del ajuar que albergaba, nos dice mucho de la posición social de este joven, y de los favores reales de que disfrutaba. Se sitúa al final del Valle, cerca de la KV 13, perteneciente al noble Bay.

Artículo: Marta Pérez Torres

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Amenhotep III divinizado. La figuración de una escultura al culto solar, parte I

Una de las más completas y exquisitas obras de estatuaria del Egipto faraónico se conserva en el فحتم رصقألا al-Matḥaf al-Uqṣur el “Museo de Luxor” en la milenaria ciudad que actualmente se conoce como رصقألاal-Uqṣur “los palacios”, y que antiguamente fue llamada w3st uaset “la poderosa”, una de las capitales del antiguo Egipto durante el Reino Nuevo.

La obra en cuestión (N. Inv: J.838) que analizaré brevemente en este texto -que constará de dos entregas siendo ésta la primera parte- es un escultura monolítica que figura al noveno faraón de la dinastía XVIII: Amenhotep III (c. 1390-1353 a.C.) quien se yergue en un elemento que representa un trineo, sobre un zócalo que también cuenta con un pilar dorsal, y cuyas dimensiones son: 249 cm de alto por c. 50 cm de ancho y 106 cm de profundidad. Se encuentra manufacturada en cuarcita roja-purpurea tallada y pulida.

Esta obra de gran formato y de cabal importancia iconológica y simbólica es una excelente muestra del virtuoso y cambiante arte de finales de la dinastía XVIII (c. 1539-1292 a.C.) a la cual, considero no se le ha prestado la suficiente atención y, desgraciadamente, tampoco se encuentra mucha información sobre ella, tanto en materiales de difusión, divulgación o en publicaciones académicas especializadas.

Al parecer, una de las razones de esta “fortuna crítica” se debe al apabullante número de estudios sobre el peculiar estilo artístico que instituyese su hijo Akhenatón (c. 1353–1336 a.C.), el “faraón hereje”. Pero, si se sabe dónde y cómo observar, es posible obtener información y deducir el significado simbólico original de esta obra, más allá de su innegable belleza. Para tal efecto, es necesario “desglosar” cada una de sus partes utilizando técnicas de investigación de la historia del arte y la egiptología, como a continuación se procede.

Artículo: Gerardo P. Taber

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Debod, un templo egipcio en Madrid

En apenas unos meses se cumplirán 50 años de la llegada del templo egipcio de Debod a España y más concretamente a la ciudad de Madrid. Reconstruido al aire libre en un parque de la ciudad, no son pocos los problemas de conservación que acusa al igual que pocas las medidas adoptadas para lograr salvaguardarlo. Pero… ¿Qué hace un templo egipcio en Madrid? ¿Cuál es la historia que hay detrás de él?

Nubia es una extensa región situada al sur de Egipto y articulada también en torno al río Nilo, concretamente entre la primera y la sexta cataratas. Se encuentra dividida en dos sectores principales, la Baja Nubia (entre la primera y la segunda catarata), y la Alta Nubia (desde la segunda catarata hasta la sexta, cerca de Jartum).

Rica en materias primas: oro, piedras preciosas, pieles, maderas, animales, incienso, etc. se mantuvo siempre bajo la influencia egipcia, siendo colonizada finalmente durante el Reino Nuevo donde los faraones se ufanaron en construir gran cantidad de templos y capillas para marcar su presencia y poder en la zona.

Es en este entorno donde se sitúa y comienza la historia de nuestro templo. Aproximadamente a unos 15 kilómetros al sur de la isla de Filé se encontraba la localidad de “Ta Hwt” que significa “el templo” y cuyo topónimo debió tomarlo del templo que se alzaba en dicha población, siendo conocida como “la ciudad del templo”. La deformación del nombre “Ta Hwt” > Dabud > Debod dio lugar al topónimo tal y como hoy lo conocemos.

Artículo: José Antonio Moya Vargas

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Ahmes Nefertari, Reina y Esposa del dios Amón

Después de más de un siglo de división entre norte y sur, el rey tebano Ahmose consiguió finalizar la guerra de reconquista iniciada por sus abuelos –y continuada por sus padres y su hermano– y expulsar a los reyes hyksos, que gobernaban desde la capital septentrional de Avaris. La reunificación de Egipto bajo un solo faraón de origen egipcio durante la XVIII dinastía dio comienzo al Reino Nuevo (1550-1069 a.C.), que fue la época de mayor expansión del imperio egipcio.

Ahmose tuvo como Gran Esposa Real a su hermana, Ahmes Nefertari, con la que se casaría siendo muy joven, y que era descendiente de una estirpe de poderosas mujeres (Tetisherit y Ahhotep) que tuvieron un gran protagonismo en la resistencia y la lucha contra el enemigo hykso. Hija, hermana y madre de reyes, la reina Ahmes Nefertari –cuyo nombre significa Nacida del dios luna, La más bella–, nació en Tebas durante el reinado de su padre Seqenenra Taa II. Fue testigo de la muerte de éste y de su posible hermano Kamose durante la guerra contra los hyksos, de la expulsión definitiva de su enemigo y del ascenso de su dinastía familiar al poder en un Egipto nuevamente unificado. La reina viuda Ahhotep la eligió por encima de sus otras hermanas para casarse con el nuevo faraón, Ahmose (1550-1525 a.C.), que subió al trono cuando todavía era un niño.

La matriarca fue, sin duda, el ejemplo a seguir por la pareja real durante sus primeros años como reyes e incluso después de la muerte de Ahhotep, en el año veintidós del reinado de su hijo. Reina regente Ahmes Nefertari y su hermano-esposo tuvieron varios hijos e hijas a lo largo de los veinticinco años que compartieron el trono, pero fue Amenhotep I quien sucedió finalmente a su padre cuando este murió siendo aún un hombre joven. Al igual que años antes le había sucedido a su madre, Ahmes Nefertari se vio viuda y con un hijo pequeño como rey, de manera que tuvo que tomar las riendas del poder como regente en nombre de su hijo hasta que Amenhotep I se convirtió en un hombre adulto.

Artículo: María Isabel Cubas Contreras

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