Relaciones entre, Egipto y el próximo oriente en la edad de bronce

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Relaciones entre, Egipto y el próximo oriente en la edad de bronce

UNA APROXIMACIÓN TEXTUAL E ICONOGRÁFICA

Los primeros contactos, de algún tipo, entre el mundo egeo y el oriental pudieran remontarse, con bastante probabilidad, al inicio de la Edad del Bronce, como evidencia la presencia en Creta de materias primas, caso del marfil de hipopótamo, piedras preciosas y oro, o de unos pocos objetos exóticos, entre ellos, sellos de marfil de diseños egipcios, cuentas de fayenza, vasijas de piedra o discos globulares. Aunque su presencia se estima en un pequeño número, se puede inferir que ciertos contactos existieron y que tuvieron un carácter esporádico, produciéndose por vía indirecta.

Los primeros y más amplios contactos entre Creta y Egipto se produjeron durante el Minoico Antiguo III y Minoico Medio I A, época que abarca, cronológicamente hablando, entre 2200 y 1900 a.e.c. En este período se detecta con mayor claridad en el registro arqueológico una intensificación de los intercambios.

Parece claro que en el momento en que los complejos palaciales se instauraron en Creta como marco de organización socio-política, los contactos e interrelaciones con el exterior obtuvieron una mayor frecuencia e intensidad, en virtud de que los complejos palaciales serían los impulsores de los intercambios a larga distancia, en especial de materias primas como los metales.

Durante el periodo de los llamados segundos palacios se intensificarían las evidencias de contactos, concretamente, con Egipto, si bien se encuentran así mismo en Creta productos que provienen de las regiones costeras sirio-palestinas, caso de las ánforas cananeas o la cerámica de Chipre. Esta presencia de objetos del Mediterráneo Oriental se corresponde con el hallazgo de alguna cerámica minoica en esos sitios, aunque en poca cantidad.

Artículo: Julio López Saco

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Perfume en el antiguo Egipto

Perfume en el Antiguo Egipto. Su uso en la sociedad, desde lo cotidiano hasta la religión.

El perfume era un auténtico elemento básico del cotidiano egipcio, tanto de hombres como de mujeres, principalmente en su cuidado personal. Este se tornó un componente notable en la fragancia femenina egipcia.

A pesar de esto, era como que un objeto de seducción, y estaba muy relacionado con la mitología egipcia y el culto religioso en los templos.

Así como en nuestros días, se guardaban en pequeños o medios frasquillos de alabastro, de fayenza (especie de loza azulada brillante) o vidrio, decorado con varios motivos sobre un fondo azul oscuro, para evitar que  el efecto de la luz pudiera afectar los compuestos.

El perfume funcionaba cómo un diferenciador de grados sociales, y daba un gran prestigio a quienes lo usaban. Cuándo había un lujoso banquete, los más altos estratos de la sociedad egipcia no se olvidaban de poner su fragancia más especial.

Pero también se le atribuía propiedades higiénicas y curativas. Se creía que determinados perfumes servían para alejar ciertas enfermedades y para purificar el aire de las casas.

Además, también estaba muy ligado a la práctica religiosa. En la mayor parte de las ceremonias que se realizaban en los templos se usaba y empleaba todo tipo de ungüentos y fumigaciones -hechos con resinas o con preparados compuestos como el Kapet (en griego Kyphi ), un tipo de incienso muy famoso en aquella época-, que tenían un gran valor simbólico en la liturgia y eran sinónimo de pureza divina.

Del Papiro Harris podemos citar un interesante pasaje: «He plantado para ti un rico tributo de mirra, para ir por el templo con la fragancia de Punt para tu augusta nariz por la mañana temprano».

Artículo: Cláudia Barros

La vivienda egipcia

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La vivienda egipcia

¿Cómo eran los hogares de los antiguos egipcios?

Gracias a la arqueología podemos hacernos una idea aunque, también se ha podido obtener información sobre las viviendas a través de la existencia de pequeños modelos en madera pintada, pinturas murales de algunas tumbas y dibujos sobre papiros donde se muestran los gustos estéticos y las estructuras de las casas.

En principio, la población fue agrupándose, a lo largo del Nilo, en pequeños pueblos que fueron uniéndose en las proximidades de los centros urbanos.

Haciéndonos una idea general de cómo se fueron asentados los egipcios, vamos a centramos en las viviendas. Debemos decir que éstas eran denominadas (pr) y poseían características comunes ya que podían dividirse según los distintos espacios de especialización es decir, de uso que se le diera a dicho espacio. Como material de construcción solían usar adobe y las construcciones acababan con un techo plano en forma de azotea a la que se accedía por unas escaleras. En la siguientes imágenes podemos ver las distintas divisiones de las que hablamos. Éstas suelen ser las habitaciones estándares como cocina o dormitorio.

Las características de las casas dependían, como es obvio, de su destinatario. Así, los señores y los grandes personajes en general se esforzaban en tratar de imitar las viviendas y el lujo de las moradas reales, aunque a una escala mucho más pequeña. Sus residencias ya fueran en la ciudad o en el campo eran rodeadas de gruesos y elevados muros y franqueados por una puerta de piedra.

Artículo: Verónica Reyes Barrios

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Estatua de Kaaper

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Estatua de Kaaper

Conocido comúnmente como el »alcalde del pueblo», la estatua representa a Kaaper, un noble egipcio que fue «Jefe de los Sacerdotes Lectores» y gobernador del Bajo Egipto, que vivió entre la IV Dinastía y principios de la V Dinastía (alrededor del año 2500 a.C.)

A pesar de que su rango no era de los superiores en la sociedad egipcia, es muy conocido gracias a esta estatua de madera.

Se sabe poco de la vida de Kaaper; sus títulos fueron: »Jefe de los Sacerdotes Lectores» ( Kher-heb ), gobernador del Bajo Egipto y »Escriba del Ejército del Rey’‘, este último posiblemente relacionado con algunas campañas militares en Palestina.

La estatua fue hallada en el año 1860, durante las excavaciones llevadas a cabo por Auguste Mariette (1821-1881), en la mastaba de Kaaper, (Nº36 o «Saqqara C8»), situada al norte de Saqqara, necrópolis principal de la ciudad de Menfis, en la ribera occidental del Nilo, situada a unos treinta kilómetros de El Cairo y a 17 de la ciudad de Guiza. Está al norte de la pirámide escalonada de Zoser.

Durante la excavación, los trabajadores egipcios desenterraron la estatua y, aparentemente impresionados por su excepcional realismo, lo llamaron Cheik-El-Beled (en árabe significa »el alcalde del pueblo») probablemente debido a un cierto parecido entre la estatua y su representante local.

Nos encontramos ante una escultura de bulto redondo, que muestra a un hombre, de mediana edad, con la pierna y brazo derecho adelantados. La estatua, de 112 centímetros, está realizada en madera de sicomoro, tallada en una única pieza, con el brazo izquierdo ensamblado, para permitir la flexión de éste hacia delante. Aunque actualmente está desprovista de policromía, en su origen estuvo cubierta por una capa de estuco y pintada.

Kaaper se representa semi-desnudo, tan sólo cubierto por un faldellín desde la cintura hasta las rodillas.

El cuerpo nos muestra a un hombre de vientre abultado y pechos flácidos, como corresponde a una persona madura y de un estatus social elevado y, por lo tanto bien alimentado. Aunque el cuerpo está representado con gran simpleza, la atención del escultor se centra en el rostro, un rostro orondo, con papada, de mandíbula ancha y labios gruesos que dejan esbozar una escueta sonrisa.

Artículo: Sara López Caiz

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